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Viajar y comer saludable sí es compatible

Los viajes son una de las mejores opciones para aprovechar al máximo nuestras vacaciones, los puentes o los fines de semana. Pero en general, nos resulta más complicado mantener una alimentación sana y equilibrada. Las diferencias horarias, los nervios del viaje, el cambio de rutinas o simplemente el hecho de no poder prepararnos la comida en casa, hacen que nos relajemos y comamos de forma menos saludable. Sin embargo, viajar no tiene por qué ser sinónimo de comer mal y si seguimos algunas sencillas pautas, conseguiremos hacer más saludables nuestros próximos viajes.

 

En primer lugar, unos días antes de viajar es recomendable comer alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, legumbres y alimentos integrales para evitar el estreñimiento típico de los viajes. El mismo día del viaje, es recomendable evitar las comidas pesadas y, siempre que sea posible, llevar una botella de agua encima y un tentempié preparado por nosotros mismos (un sándwich vegetal y algo de fruta siempre es una buena opción).

De esta forma, será más fácil evitar las tentaciones que solemos encontrar en gasolineras, aeropuertos y estaciones, que normalmente se presentan en forma de snacks y comidas preparadas, altas en sodio y grasas saturadas.

 

Durante el viaje, es importante mantenernos bien hidratados para evitar la retención de líquidos, la sensación de “hinchazón” y los posibles golpes de calor. Eso sí, hay que tener en cuenta que siempre es preferible hidratarse con agua. Si nos pasamos con otras bebidas la báscula nos lo recordará a la vuelta de vacaciones. Por eso es recomendable beber agua siempre que sea posible y, como alternativa, podemos tomar una caña con o sin alcohol, que tan solo nos aportará 90 o 34 kcal respectivamente, además de vitaminas, minerales, antioxidantes, carbohidratos y fibra soluble.

 

Durante las vacaciones, como el resto del año, debemos consumir todos los grupos de alimentos para mantener una alimentación equilibrada. Es importante comer a diario frutas, vegetales, lácteos, proteínas, harinas y pocas grasas, aunque debemos priorizar la ingesta de frutas y verduras y el desayuno siempre es un buen momento para incorporarlas.

 

Lógicamente, durante las vacaciones siempre nos apetece disfrutar de un momento de descanso, de un aperitivo con amigos… por eso, como ya sabemos cuáles son los mejores alimentos para acompañar nuestra cervecita, debemos tenerlo en cuenta a lo hora de elegir por qué opción decantarnos. También es recomendable optar por productos locales, ya que se trata de alimentos frescos que llevarán menos conservantes y resultarán más saludables para nuestro organismo. Además, la gastronomía es una excelente forma de sumergirse en la cultura local y puede que incluso lleguemos a descubrir alimentos deliciosos que desconocíamos.

 

Finalmente, no debemos olvidarnos de hacer ejercicio. Para ello, siempre que sea posible, es preferible realizar los trayectos a pie o buscar el momento del día más adecuado para dar un buen paseo, salir a correr o practicar algún deporte compatible con el destino escogido.

 

Siguiendo estas pautas, verás cómo los viajes no son incompatibles con un estilo de vida saludable.