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Lo de la ola de calor va en serio, de verdad…

Es que desde tiempo todos los años es lo mismo… ¡hace calor en verano! Menudo anuncio. Y al mismo suele seguir un montón y retahíla de consejos y admoniciones: no hacer deporte en las horas más calurosas, salir poco de casa si el sol aprieta, hidratarse bien… claro, lo normal.

 

Aunque hay que decir que, en el fondo, a no pocos este aviso sobre los efectos del calor les parece un poco absurdo… pues claro, en España en verano ¿qué quieren que haga?, ¿Qué nieve? Y si es en Córdoba, Écija o Sevilla la cosa está bien clara… ¡hará calor seguro que sí! Y mucho. Ah, pero la sabiduría popular ha desarrollado en España (a diferencia de otras poblaciones nada o mal acostumbradas a las canículas), sus propios mecanismos de defensa, desde la siesta en las horas más calurosas del día hasta el botijo, las persianas bajadas, el gazpacho o las tradicionales cervecitas bien frías. Algunos de estos remedios caseros pueden parecer obsoletos (¡la siesta!) y otros indiscriminados o poco eficaces. Pero raro será que no se acabe recurriendo a ellos, especialmente los que viven de la mitad de la península para abajo y sobre todo si se está de vacaciones. O no.

 

Para rematar el maremágnum de consejos anticalurosos, el año pasado a algunos individuos raros les dio por decir que eso de beber agua sin tener sed, para alcanzar los famosos ‘dos litros al día’, era una barbaridad. Así que es comprensible que buena parte del público no sepa qué hacer y anden dudosos además de sudorosos. Para ellos, les resumimos lo básico y lo esencial para que no se líen ni se dejen liar:

  • El cuerpo humano está compuesto sobre todo por agua. Desde las personas más mayores hasta los bebés pasando por las modelos de alta costura y los futbolistas de primera división, todo el mundo requiere reponer las pérdidas de agua que se producen diariamente en su cuerpo por numerosos factores (por el simple hecho de respirar, por ejemplo) y qué mejor que hacerlo con agua. Ninguna otra bebida supera al agua a la hora de aportar agua… y de hidratarnos. Hay agua en más sitios, claro: las frutas, las verduras, otras bebidas, etc. pero lo básico es reponer agua ante todo.
  • ¿Beber cuando se tiene sed? Por supuesto. Pero no hay que olvidar que la sed es un mecanismo maravilloso con el que el cuerpo nos avisa de que es probable que estemos perdiendo demasiada agua corporal. Es decir: empezando a deshidratarnos. Pero este ‘aviso’ tiene una importante parte subjetiva que se pueda ver influida por numerosos factores. Así, por ejemplo, la temperatura de lo que bebemos, su sabor y otras condiciones. Por ejemplo, hay que destacar la edad, puesto que las personas más mayores y los más pequeños pueden tener alterada su percepción de la sed por lo que es relativamente fácil que se deshidraten en épocas y situaciones de elevada temperatura ambiente. En esos casos, es importante tener disponible y ofrecerles agua, asegurándonos de que se ingiere.
  • Es bastante fácil sufrir una deshidratación ligera. Basta con no beber lo suficiente o hacer un ejercicio físico relativamente importante. También padecer algún episodio de gastroenteritis u otra situación que haga a la persona vomitar o tener diarrea. Así, pequeñas deshidrataciones (del 1 ó del 2% del peso corporal perdido como agua), ya pueden hacer que perdamos parte de nuestra capacidad de concentración, de velocidad de reflejos, de sentirnos con energía…

 

Por ello, un consejo básico y sencillo para todas las edades y que no produce temor a equivocarse es: ¡beba lo suficiente! Sin atiborrarse ni quedarse cortos. Incluso beba agua sin tener sed… poco a poco, precisamente para no tenerla o desatenderla, especialmente si se encuentra enfermo, es gestante, va a realizar una importante actividad física en breve, etc.

 

Algunos, llegados a este punto, recordarán uno de los sistemas populares a los que la gente suele recurrir para calmar la sed y que hemos dejado aparcado hasta ahora… la cerveza. Pues bien, hay que señalar que la tradicional bebida fermentada contiene agua, sí, alrededor de un 92% de su composición. Y que también contiene alcohol por lo cual no debe ingerirse salvo por personas adultas sanas, nunca por parte de mujeres embarazadas ni en lactancia, y siempre de una manera responsable, moderada y acompañada de algún tipo de alimentos.

 

¿Le gusta la cerveza y comprueba que le calma eficazmente la sed? ¿Desea tomarla? En ese caso, no olvide el consejo final: borre esa sed con agua y, después, si le sigue apeteciendo, disfrute de su cervecita. Con unas aceitunas, unas almendras, berberechos, encurtidos… que al fin y al cabo es verano.