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Por qué ser fitness no es solo una moda, sino una necesidad

Ya todos somos bastante conscientes de que una alimentación equilibrada y saludable es fundamental para tener una buena calidad de vida, prevenir el riesgo de enfermedades crónicas y encontrarnos  en forma y con energía para el día a día. Pero, hablando de salud, nos planteamos la siguiente pregunta: ¿por sí sola es suficiente? Ciertamente, la alimentación es complementaria del ejercicio físico y juntos potencian sus beneficios.

 

Aunque cada vez nos encontramos con más gente fitness a nuestro alrededor, todavía queda mucho camino para que el deporte se convierta en un hábito de vida y consigamos dejar a un lado las excusas que nos acompañan e invitan a quedarnos en el sofá. Tenemos que convencernos de que hacer ejercicio varias veces por semana es una garantía de salud de la que no podemos prescindir en estos tiempos que corren, rodeados de alimentos ricos en azúcares, grasas saturadas y sedentarismo.

 

Los últimos datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en España de 2015 indican que la práctica deportiva semanal había aumentado de un 37% de la población en 2010 a un 46,2% en 2015, pero todavía queda mucho donde luchar, pues más de la mitad de la población es totalmente sedentaria en un siglo en el que las tasas de sobrepeso y obesidad no paran de aumentar. Según la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) la mitad de la población presenta un peso excesivo; de hecho, un 17% de la población adulta y un 15% de la población infantil padece obesidad. Estos alarmantes datos ponen sobre la mesa un aviso de la necesidad de insistir, más aún, en un estilo de vida mediterránea, que engloba tanto la alimentación como la práctica de ejercicio rutinario.

 

Entre las innumerables bondades del ejercicio físico en concordancia con una alimentación sana podemos encontrar el mantenimiento del peso corporal, la pérdida de grasa, la ganancia de masa muscular, la mejora de la resistencia física o la reducción de la ansiedad y el estrés. Pero además, el ejercicio va mucho más allá de a lo que el control de peso se refiere. Muchas enfermedades o trastornos pueden ser evitados o disminuidos gracias al ejercicio, por lo que, disfrutar de todos esos beneficios es tan sencillo como introducir ejercicio físico moderado que acompañe a una dieta rica en fruta, verdura y hortalizas, legumbres y cereales integrales, y baja en grasas saturadas, azúcares y sal.

 

150 minutos de actividad aeróbica moderada por semana en adultos entre 18 y 64 años o 75 minutos de actividad más intensa y 1 hora diaria en niños y jóvenes, según la OMS, es suficiente para una vida activa y sana, siendo más recomendable si se aumenta más aún el tiempo dedicado al deporte.

 

Realizar ejercicio físico, reducir el tiempo sentados frente a la amplia variedad de tecnologías y sustituirlo por practicar más actividades al aire libre, es fundamental para nuestra salud y nuestra  mente. Un pequeño esfuerzo diario se traduce en la salud de tu futuro.