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CÓMO SOBREVIVIR A LA TEMIDA NAVIDAD

Se acerca una de las épocas más crítica del año en lo que aumentar a un alto consumo de alimentos se refiere… comidas y cenas los días señalados y otros tantos más: cena navideña de empresa, de la universidad, de los grupos de amigos… Aumentan considerablemente las reuniones sociales, sin olvidarnos de las calorías que van sumando las bandejas de turrón, mazapán y polvorones, siempre a la vista y que inevitablemente picoteamos.

 

Evidentemente, la propuesta razonable no es castigarse ni privarse de la mayoría de los platos de la mesa, además de que no es nada fácil teniéndolo todo tan a la vista. Pero sí que podemos aplicar unas pequeñas técnicas sencillas, y especialmente medidas, en estos encuentros sociales para compensar el exceso de calorías, grasas y azúcares que seguramente estarán presentes durante este periodo.

 

El primer truco es muy lógico: si consumimos más calorías, tendremos que gastar más. Aumentar el ejercicio físico, en la medida de lo posible, durante este mes es fundamental. El ejercicio nos ayudará a perder esas calorías extras pero, además, ayudará a que nuestro metabolismo se active y, por consiguiente, a que nuestro organismo aumente nuestra necesidad de calorías y nuestro gasto energético, lo que nos ayudará a prevenir el aumento de peso. No nos alarmemos, esto no significa tener que salir a correr después del día de Navidad hasta acabar agotados, sino que servirá con aumentar, de forma moderada pero continuada, la actividad física.

 

Otro punto importante a la hora de enfrentarse a esa comida o esa cena excesiva, es saber escoger alimentos más saludables o intentar no abusar de los más calóricos. Así, si participamos en la elaboración de algún plato o simplemente elegimos el menú, podremos aportar  aperitivos y canapés saludables, más ligeros e igualmente deliciosos (incluso probablemente más originales). En caso de que no dependa de nosotros y vayamos ‘a mesa puesta’, un buen truco es seleccionar los aperitivos que vayas a tomarte y ponerlos en tu plato (procurando que no sea demasiado grande para visualmente saber controlarlo) para que midas lo que vas a comer antes de empezar, ya que si picoteas sin más, ni siquiera sabrás medir la cantidad que has tomado. Independientemente de todo, puede comerse con tranquilidad ‘de todo’, sin abusar de nada, ya que no es día de castigarnos con restricciones.

 

Lo ideal sería que durante las Navidades aprovechemos los días sin festividad para comer más saludable y con un mayor control calórico. Hay que pensar que en esos días NADIE se va a morir de hambre, seguro. Así que podemos dar un descanso merecido a nuestro aparato digestivo y hacer cenas, por ejemplo, solo de verduras y –por favor- prescindir del alcohol en esos días de ‘descanso’ pasándonos al agua mineral con gas o sin gas o a la variedad sin alcohol de la cerveza. Buena idea la de dar tregua también a los dulces.

 

Si aun así sucumbimos a esos kilos de más, en el próximo post podréis ver las pautas dietéticas de compensación a seguir que nos ayuden a que todo vuelva a estar en orden.