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Cocina tradicional

La cocina de siempre, más saludable de lo que nos creemos

A tan solo un clic nos encontramos con las numerosas bondades de la manera ‘moderna’ de alimentarse. Modas, novedades, tendencias… todo ello forma parte de esta nueva forma de comer en la que cobran protagonismo las semillas de chía, el kale o la quinoa, tan saludables como muchas otras cosas.

 

Pues bien, no vamos a poner en duda los posibles beneficios de la mayoría de ellos, que los tienen, pero también hay que decir que no hace falta irse tan lejos para encontrar un magnífico invento, rico en ingredientes saludables y repleto de sustancias biactivas, detox, vitaminas y fitoquímicos varios. Y, además, esta sorprendente invención hace que sea muy fácil realizar una dieta completa, variada, equilibrada y óptima para el mantenimiento de la salud y la mejora de nuestra calidad de vida.

 

Ese invento se llama simplemente la “cocina de la abuela”. Por supuesto, esos platos antiguos los hemos tenido que adaptar a nuestro mundo actual en el que raramente salimos de madrugada al campo a arar, a podar o a cavar. Está claro, la vida ha cambiado; y con el cambio llegan las adaptaciones. Lo que antes era un cocido hipercalórico con chorizo, tocino, oreja y panceta sería excesivo en la actualidad, en la que los trabajos no suponen el esfuerzo físico que suponían antaño. Así que el cocido lo podemos transformar en un cocido rico en verduras y con una carne magra en lugar de aquellos alimentos tan grasos.

 

Pero este apetecible cocido no es el único, ya que otros platos típicos de la enorme cocina española esconden un gran valor nutricional: la paella valenciana, las judías con verduras y carne, los guisos tanto de carne como de pescado con verduras, las características lentejas con arroz… muchos de esos que conocemos como “platos de cuchara”.

 

¡Quién iba a decir unos años atrás que esa costumbre de comer platos de lentejas con arroz y verduras iba a tener más beneficios de los que se podía esperar! Y así es, porque las lentejas son ricas en proteína vegetal pero carecen de un aminoácido que es limitante y que justamente, lo contiene el arroz (la lisina), de manera que las modestas lentejas con arroz se han convertido, por arte de nuestro fogones y de la abuela que inventó la receta, en un alimento con un valor nutritivo que no tiene nada que envidiar a un buen filete.

 

Además, si nos fijamos, casi todos los platos de cuchara cumplen el modelo del plato único ya que están formados en un 50% por verduras y hortalizas, ¼ por proteína tanto animal como de la legumbre y un ¼ de hidratos de carbono procedente sobre todo de la patata y de la misma legumbre. Es decir, se adecúan totalmente al modelo que buscamos, reconocido como el que permite satisfacer los requerimientos de todos los grupos de alimentos y nutrientes en las cantidades adecuadas.

 

Así que ya lo sabéis: un plato tradicional y una cervecita no tienen porqué faltar en nuestras mesas de forma habitual.