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Alimentos y bebidas que mejoran nuestro estado de ánimo.

Lo escuchamos a menudo, pero ¿será cierto que la alimentación influye en nuestro estado de ánimo? ¿Según cómo comamos podemos tener un estado anímico más alegre o más triste y decaído? Parece increíble, pero sí… relativamente.

Nuestros hábitos alimentarios influyen mucho más de lo que pensamos en nuestra vitalidad y energía. Si comemos bien, lo notaremos en nuestro estado de ánimo y si comemos mal, también. Vamos a ver cómo aprovechar esta función que ofrecen algunos alimentos para tenerlos en cuenta en nuestra dieta.

“¿Sabías que hay estudios que relacionan una alimentación inadecuada con un estado de ánimo peor?”, Antes de pensar que alimentos deberíamos incluir para mejorar nuestro estado de ánimo, deberíamos reflexionar acerca de si abusamos demasiado de aquellos que nos producen justamente el efecto contrario.

A día de hoy, en nuestra alimentación consumimos en exceso productos que, a su vez, desplazan otros más saludables que podrían ocupar ese hueco. Claro es que no pasa nada por tomarlos de forma esporádica, pero a menudo están presentes cada día en nuestra dieta: en el desayuno, entre horas, cenas rápidas, los fines de semana… Sabemos que un consumo continuado y prolongado de los mismos se relaciona con un estado inflamatorio leve crónico en nuestro cerebro que puede regular negativamente nuestro estado de ánimo, y genera sustancias inflamatorias asociadas a síntomas depresivos. Es paradójico que siendo esta la realidad, cuando busquemos animarnos o estemos más decaídos recurramos a estos productos que empeoran nuestro ánimo creyendo que nos ayudarán…

En general, una alimentación saludable ya de por sí se relaciona con un mejor estado de ánimo, mayor sensación de vitalidad, menos cansancio y somnolencia crónica… Por lo que una buena alimentación rica en frutas, verduras y hortalizas, grasas de calidad, solo nos hará sentir mejor.

Centrándonos en algunos alimentos o nutrientes que ayudan especialmente a mejorar nuestro estado de ánimo, podríamos hablar del chocolate negro… Un buen chocolate contiene antioxidantes como epicatequinas que afectan al cerebro positivamente, incluso contribuyendo a mejorar la memoria y el rendimiento. Algunos componentes similares al chocolate negro, los encontramos en el té y en el café. A quien le guste, puede incluir café o té en su día a día y obtener sus beneficios no solo para el estado de ánimo, sino gracias a la multitud de antioxidantes contenidos.

La canela también se ha asociado con sensaciones positivas a nivel cerebral: canela en rama o en polvo para endulzar el café, yogur, con la fruta…

Los frutos rojos tienen una elevadísima cantidad de antioxidantes beneficiosos para nuestro cerebro. Un puñadito de frutos rojos como snacks, incluirlos en una ensalada o como topping de un yogur… nos cargará de antioxidantes.

Hablando de nutrientes, las grasas de la familia omega-3 se relacionan con grandes beneficios en nuestro cerebro, entre ellos, el estado de ánimo. Debemos consumir grasas de esta familia a diario en nuestra alimentación siendo sus principales fuentes el pescado azul y los frutos secos (destacando las nueces, las semillas de chía y de lino). Recordemos que, para poder aprovechar las semillas, no debemos consumirlas en crudo, sino molidas o en remojo unas horas antes (pudding de chía, por ejemplo, en un yogur o un vaso de leche…).

Una alimentación rica en antioxidantes reducirá el riesgo de estrés oxidativo y combatirá nuestros radicales libres, lo que se traduce en una mejoría anímica.

Por otro lado, el triptófano es un aminoácido que en nuestro organismo se transforma en serotonina, conocida como “la hormona del bienestar” la cual nos produce sensaciones positivas. Los alimentos ricos en triptófano, por tanto, contribuyen a esta función: plátanos, nueces, leche, piña, ciruelas, aguacate, yema de huevo, pescado azul… Ajeno a los alimentos, tenemos otra serie de pautas alimentaria que también contribuyen a un mejor estado de ánimo:

  • No atiborrarse en las comidas o hacer ingestas demasiado pesadas. Sienta mejor comer cantidades menores y, si es necesario, más veces al día.
  • Llevar una dieta hipercalórica o comer de más no ayudará en absoluto a que nuestro ánimo mejore.
  • Estar bien hidratados y beber suficiente agua nos mantendrá con más vitalidad y energía.
  • Consumir mucha fruta, verdura y hortalizas es una de las bases para una dieta en la que busquemos optimizar nuestro ánimo.
  • La actividad física rutinaria se relaciona con mejor estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas, de ahí que mucha gente diga “empiezo con el deporte y siento que es adictivo”. Muchos deberíamos empezar por aquí, e introducir el deporte en nuestra vida. Ser sedentario, por el contrario, malhumora.

 

Pero me diréis, mucho hablar de comer, pero ¿y de beber? Y cuánta razón… porque a menudo pasa desapercibido, No obstante, una correcta hidratación (sí: también en otoño y en invierno) no solo es la base de la salud en términos generales, sino que está íntimamente relacionada con la sensación de bienestar, con el relax y el descanso del sistema nervioso. Así que es fácil de adivinar: si buscamos buena hidratación, elegid agua para beber y seréis bien felices. Y si queréis sumar otro tipo de placer, puedes tomar una cerveza (si te gusta), pero siempre en cantidades moderadas. Además, el contenido alcohólico reducido presente en la cerveza tradicional no va a trastocar nuestro bienestar, al contrario, nos puede permitir disfrutar de delicias como la combinación de chocolate negro maridado con cerveza negra.

 

Por cierto, lo mismo le sacáis lustre ante las amistades a un dato curioso: durante la edad media, el lúpulo (ese ingrediente imprescindible para hacer cerveza que le da el toque amargo), se usaba para favorecer el sueño de los insomnes rellenando las almohadas con sus flores e, ingerido en infusión, se consideraba relajante y un poco sedante. Lo mismo por eso nos gusta tanto y nos relaja la charla con esos amigos con una caña en la mano.

En conclusión, empecemos a comer más saludable para conseguir un mejor estado de ánimo, y más importante, reduzcamos la ingesta de productos muy elaborados que tan presentes están en nuestra dieta, en muchos casos enmascarados. Y sin olvidarnos de hacer ejercicio físico, ¡primordial para sentirnos bien con nosotros mismos!